Dar ingresos a la gente puede calmar angustia en Francia sobre precios al carbono

Chalecos amarillos contra impuesto al combustible

Dar los ingresos a la gente puede calmar la angustia que se observa en Francia sobre los precios al carbono

Por Mark Reynolds

En su esfuerzo con buenas intenciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el cambio climático, el gobierno francés anunció que aumentaría los impuestos al combustible para desalentar el uso de automóviles y alentar el transporte con bajas emisiones de carbono. No salió bien.

Manifestaciones violentas estallaron en las calles de París y otras ciudades francesas, lo que obligó al gobierno a retrasar el aumento de impuestos por lo menos seis meses. Las protestas plantean inquietudes acerca de la reacción del público contra los impuestos al combustible específicamente y los precios al carbono en general, y eso es una gran preocupación. Poner un precio efectivo al carbono es quizás la herramienta más importante para reducir las emisiones que atrapan el calor que inevitablemente nos cocinarán si seguimos con el mismo como siempre. Si las naciones creen que necesitan dejar de lado esa herramienta, el mundo tiene pocas o ninguna posibilidad de cumplir las metas para la reducción de emisiones necesaria para evitar las peores consecuencias del cambio climático.

Afortunadamente, existe una solución que puede aplacar los temores de las gente sobre las repercusiones financieras que rodean las políticas de fijación de precios al carbono: dar los ingresos a la gente.

A fines del mes pasado, un grupo bipartita de legisladores en la Cámara de Representantes de los EE.UU. presentó una legislación para establecer una tarifa sobre el carbono y asignar todos los ingresos a las familias en forma de un dividendo mensual. Según la política descrita en su proyecto de ley, conocida como el Proyecto de Ley de Innovación Energética y Dividendos de Carbono (H.R. 7173), la mayoría de las familias, particularmente de ingresos bajos y medios, recibirán más dinero en los “dividendos de carbono” del que pagarían debido al aumento de los costos asociados a la tarifa.

El proyecto de ley está patrocinado por los Representantes Ted Deutch (D-FL), Francis Rooney (R-FL), John Delaney (D-MD), Brian Fitzpatrick (R-PA), Charlie Crist (D-FL), Dave Trott (R-MI) y Anna Eshoo (D-CA). Los patrocinadores que regresarán en el 116º Congreso dicen que tienen la intención de volver a presentar su proyecto de ley. A medida que el apoyo bipartidista continúa creciendo, su legislación tiene una buena posibilidad de avanzar.

Comenzando a $15 por tonelada de dióxido de carbono, e incrementando $10 por tonelada cada año, la Ley de Innovación Energética y Dividendos de Carbono elevará el precio al carbono a $100 por tonelada dentro de una década. Un precio tan ambicioso logrará al menos un 40% de reducción de emisiones dentro de 12 años. El proyecto de ley aspira a reducciones del 90% para mediados de siglo.

La rápida velocidad del aumento envía una fuerte señal al mercado que acelerará la transición, ya en curso, hacia una economía de energía limpia. Un precio tan ambicioso no sería posible sin reciclar los ingresos a las familias. De hecho, un estudio de esta política por Regional Economic Models, Inc., encontró que esta estrategia en realidad agregaría 2.1 millones de empleos a la economía en los primeros 10 años.

Los científicos climáticos tienen claro que para evitar los peores impactos del cambio climático – ciudades costeras bajo el agua, escasez de alimentos, tormentas e inundaciones más extremas, migraciones masivas, olas de calor insoportables – la sociedad debe reducir drásticamente sus emisiones de dióxido de carbono. Ese mensaje fue entregado más recientemente en la cuarta parte de la Evaluación Nacional del Clima, así como en el informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático a principios de este otoño. El informe del PICC mencionó específicamente los precios al carbono como una manera de proceder para reducir efectivamente las emisiones y estabilizar nuestro clima.

El PICC también advierte que el tiempo se está acabando para que el mundo tome medidas sin precedentes para evitar una catástrofe climática. Si los disturbios en Francia impiden que las naciones implementen un precio al carbono, la catástrofe está asegurada. Pero con el Proyecto de Ley de Innovación Energética y Dividendos de Carbono, los legisladores estadounidenses han proporcionado un modelo que puede calmar a los ciudadanos ansiosos. Al reciclar los ingresos a las familias, las naciones pueden implementar los precios del carbono de una manera que sea buena para su gente y buena para sus economías.

Mark Reynolds es el Director Ejecutivo de Ciudadanos por un Clima Vivible / Citizens’ Climate Lobby.

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