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Biomasa y la tarifa al carbono

Pregunta: ¿Debe el carbono de la energía de biomasa estar sujeto a la tarifa?

Respuesta: Desde el punto de vista científico, no. A diferencia con los combustibles fósiles, la biomasa forma parte del ciclo de carbono del mundo vivo. Las plantas utilizan el CO2 de la atmósfera para producir la biomasa, y cuando mueren, se descomponen, devolviendo la mayor parte de su CO2 al medio ambiente [1]. Mientras que se utiliza la biomasa de manera que no pongan mas CO2 en la atmósfera que emitiría dentro de procesos naturales, el carbono contenido en la biomasa es neutro de carbono.

En Estados Unidos, la mayoría de los “bio-combustibles” son el etanol proveniente del maíz, que tiene un beneficio climático limitado [2]. Pero hay tecnologías bioenergéticas más allá del etanol de maíz que utilizan una variedad de recursos, incluyendo los residuos de granjas y bosques, y los cultivos energéticos. Estos incluyen métodos avanzados de biocombustible [3] que podrían reducir el CO2 del transporte – aeronaves, buques, y millones de vehículos de gasolina que todavía estarán en uso para décadas – por entre 60 y 90 por ciento [4]. Otros pronostican el posible reemplazo del gas natural en los ductos norteamericanos con el biometano renovable [5].

Además, bajo el Proyecto de Ley de Innovación Energética y Dividendos de Carbono, la energía fósil utilizada en muchas etapas de la cadena de suministro de la biomasa, por ejemplo la fabricación de fertilazdores, la electricidad, y los combustibles de transporte, sí estará sujeta a la tarifa al carbono, y por ende estos costes de carbono se reflejarán en los precios de los productos.

Hay preocupaciones legítimas de que una tarifa al carbono podría involuntariamente llevar a prácticas del uso de la tierra dañinas a la biodiversidad o a la protección de hábitat. Por esta razón, H.R. 2307 obliga a la Academia Nacional de Ciencias que estudie y reporte sobre los impactos ambientales de la bioenergía dentro de 10 años de la implementación de la ley.

Sin algún rol para la bioenergía, la descarbonización de nuestros sistemas energéticas sería mucho más lento y difícil. CCL apoya la exclusión del carbono que proviene de fuentes sostenibles de biomasa de la tarifa al carbono, y a la misma vez está comprometido con que la política no aliente el uso ambientalmente dañino o insostenible de los recursos de biomasa.


En pocas palabras: Los biocombustibles sí consumen algunos combustibles fósiles en su producción, y estos insumos fósiles estarán sujetas a la tarifa al carbono. Sin embargo, el carbono de origen biológico no se grava porque forma parte del ciclo natural de carbono a corto plazo. La bioenergía de origen sostenible podría desempañar un papel fundamental en la descarbonización de los sectores del transporte en los que la reducción de las emisiones por otras vías no es técnicamente factible.


 

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